Estimadas compañeras denunciantes de Atenco,

He tenido conocimiento de que, desde hace más de cinco años, se encuentran en una lucha permanente por acceder a la justicia y a la reparación del daño por la violencia y tortura sexual que sufrieron el 3 y 4 de mayo de 2006 en las inmediaciones de Texcoco y San Salvador Atenco. Estoy al tanto de que en el llamado “Operativo Atenco” fueron detenidas 47 mujeres, de las cuales al menos 26 sufrieron tortura sexual, violación grave a los derechos humanos que fue perpetrada por elementos policiacos de los tres niveles de gobierno.

Ante esta situación, quiero expresar mi solidaridad con su lucha, señalando que condeno la práctica de la tortura sexual como forma de desmovilización de la resistencia civil. Asimismo, exijo con ustedes cese a la impunidad en este caso, en el que a la fecha, ningún funcionario público ha rendido cuentas y las investigaciones se encuentran paralizadas.

Además, estoy al tanto de que, debido a la opacidad y parcialidad de las actuaciones de las autoridades de investigación y procuración de justicia, han tenido que acudir ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para encontrar nuevas vías de presión que logren que el Estado mexicano se responsabilice de las acciones y omisiones que han agravado lo sucedido. En este sentido, manifiesto que cuentan con mi apoyo y mi solidaridad.

Me despido de ustedes, esperando que esta lucha, protagonizada por ustedes mismas, continúe provocando esperanza y transformando conciencias, de tal forma que nunca más el aparato estatal sea utilizado arbitraria y dolosamente en contra de las demandas y resistencias de los pueblos.